Historia del martillo

Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo.

Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizas la prisa no era más que un pretexto. Ese hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo.

Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso:

– ¡Quédese usted con su martillo, so penco!-

Esta es una historia de Paul Watzlavick, uno de los principales autores de la Teoría de la Comunicación Humana y una importante referencia en el campo de la psicoterapia. Creador de la Escuela de Palo Alto en California.

  • ¿Qué extraes de esta historia?
  • ¿Qué haces cuando esto te pasa?

 

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Conflictos en el aula: Factores de indisciplina

Hace un tiempo colgué una entrada sobre la gestión de conflictos en el aula. Ahora, en esta nueva entrada analizaré algunas de las causas de estos conflictos  que pueden acabar convirtiendose en factores de indisciplina.

Por qué nuestro alumnado causa conflictos en el aula?

A partir de este planteamiento puedo buscar justificaciones al comportamiento del alumnado. Su mal comportamiento es debido a que su familia tiene problemas, porque ha perdido la motivación, porque la sociedad actual no favorece el aprendizaje con esfuerzo ….

Y si cambiamos el planteamiento de la pregunta: ¿Para qué tiene este comportamiento en el aula?

O sea, ¿qué nos están diciendo nuestros alumnos con su actitud?

Entre otras cosas, nos están haciendo ver que:

  • Se aburren en clase
  • Ven la incompetencia del docente
  • Tienen pereza y notan la nuestra
  • No les gusta que les imponguemos las cosas porque si
  • Se sienten mal si los despreciamos
  • Necesitan tener unos límites claros

Ante este listado podemos investigar diferentes caminos para hacerle frente:

  • Si el alumnado se aburre será por falta de interés. ¿De qué manera puedo hacer las clases más interesantes? ¿Cómo puedo conseguir que mi alumnado se implique en la clase? Se sienta protagonista de su aprendizaje?
  • La incompetencia del docente se suple con competencia. Una competencia que además de incluir la materia de la que es especialista, tiene que aportar herramientas y recursos para gestionar el grupo.
  • La pereza necesita la motivación. Nosotros somos el motor y si nosotros, los docentes, vamos a medio gas los alumnos también.
  • Una buena manera de disminuir la comunicación autoritaria e impositiva del docente es usar el diálogo. Dejar ver a nuestro alumnado que no somos portadores de la verdad absoluta y que necesitamos su opinión y colaboración para construir juntos el aprendizaje en el aula.
  • El desprecio se puede mostrar de muchas maneras, no hace falta que sea a partir de la agresividad y las faltas de respeto y descalificaciones. A veces ignoramos a alguien de manera inconsciente, o lo dejamos con la palabra en la boca o no podemos atender su demanda …. ¿Qué puedo hacer? Cuando me doy cuenta que esto me ha pasado puedo buscar a la persona y comentarle, hacerle ver que no ha sido intencionado sino que en aquel momento no podía atenderlo que ya buscaremos juntos un espacio para hacerlo.
  • Los límites. Dentro del aula el alumnado tiene que saber cuáles son las reglas de juego. A veces las damos por supuestas ya que llevan un tiempo en el centro, etc … Creo que es bueno recordarlas y consensuarlas.

Me gustaría que esta reflexión te invitara a buscar maneras de vivir mejor nuestra vida en el aula!

Un cuento sobre la ira

El passado 17 de julio, leyendo el suplemento “es” de La Vanguardia encontré un artículo muy interesante de la coach Irene Orce titulado “Dominar la emociones”.

En este artículo había un cuento que os escribo a continuación.

“Se cuenta que un niño estaba siempre malhumorado y cada día se peleaba en el colegio con sus compañeros. Cuando se enfadaba, se abandonaba a la ira y decía y hacía cosas que herían a los demás niños. Consciente de la situación, un día su padre le dio una bolsa de clavos y le propuso que, cada vez que discutiera o se peleara con algún compañero, clavase un clavo en la puerta de su habitación.

El primer día clavó treinta y tres. Terminó agotado, y poco a poco fue descubriendo que le era más fácil controlar su ira que clavar clavos en aquella puerta. Cada vez que iba a enfadarse se acordaba de lo mucho que le costaría clavar otro clavo, y en el transcurso de las semanas siguientes, el número de clavos fue disminuyendo. Finalmente, llegó un día en que no entró en conflicto con ningún compañero.

Había logrado apaciguar su actitud y su conducta. Muy contento por su hazaña, fue corriendo a decírselo a su padre, quien sabiamente le sugirió que cada día que no se enojase desclavase uno de los clavos de la puerta. Meses más tarde, el niño volvió corriendo a los brazos de su padre para decirle que ya había sacado todos los clavos. Le había costado un gran esfuerzo.

El padre lo llevó ante la puerta de la habitación. “Te felicito”, le dijo. “Pero mira los agujeros que han quedado en la puerta. Cuando entras en conflicto con los demás y te dejas llevar por la ira, las palabras dejan cicatrices como estas. Aunque en un primer momento no puedas verlas, las heridas verbales pueden ser tan dolorosas como las físicas. No lo olvides nunca: la ira deja señales en nuestro corazón”.

Una de las cosas que me llevo de este cuento es el daño que hacemos a los demás con nuestros ataques de ira y rabia. Aunque después lo solucionemos siempre quedará una marca…Pienso que es básico saber regular nuestras emociones y conocer las consecuencias que tienen cuando se nos “descontrolan”.

Gestión de conflictos en el aula

Para empezar, vamos a diferenciar el CONFLICTO del PROBLEMA: Entiendo el problema como la situación que no nos gusta porque perjudica nuestros objetivos, nuestros valores y / o nuestras necesidades, en cambio, un conflicto es una relación disfuncional que se ha ido estructurando poco a poco y su resolución se convierte en compleja y difícil.

Un problema se da en un momento determinado y si nuestra actuación es inmediata seguramente se solucionará. En cambio, si este problema se ha quedado irresuelto puede convertirse en una relación disfuncional nociva, que no deje desarrollar nuestra tarea. Este problema mal gestionado se convertirá en un conflicto.

A veces, por falta de tiempo, de ganas … ante pequeños problemas que detectamos en el aula nos mostramos permisivos, cerramos los ojos. Pero el problema está …. Quizás sería mejor actuar, como por ejemplo hablar con el alumno para saber qué ha pasado o para comentarle que su actitud, su respuesta o su acción nos ha parecido fuera de lugar. Esta puede ser una primera forma de atajar el problema y prevenir el conflicto.

Otras propuestas las encuentro en la GESTIÓN DEL AULA y la PROVENCIÓN:

GESTIÓN DEL AULA

Pienso que es interesante reflexionar sobre nuestro papel. ¿Qué hacemos ante el grupo clase?¿Qué y quiénes somos? Pienso que las respuestas son tan divereses como profesionales de la educación existen, pero tiene que haber un denominador común, ante el grupo clase transmitimos información, damos herramientas para favorecer el aprendizaje y somos modelo. Creo que es clave este concepto. Nosotros, al ponernos ante un grupo de alumnos nos convertimos en un modelo, nos observan, nos escuchan e imitan lo que les gusta. Será básico ser conscientes qué tipo de relación establecemos con el alumnado, como utilizamos la comunicación, como los respetamos, como pedimos que se respeten entre ellos y ellas … En este sentido el lenguaje asertivo es esencial, pero también la empatía y la escucha. Nos sentimos bien dentro de un grupo cuando el grupo nos da la autoridad, no cuando la ejercemos desde el poder.
PROVENCIÓN

Provenir significa dar a las personas y a los grupos las aptitudes necesarias para afrontar un conflicto. La provención se diferencia de la prevención de conflictess en que su objetivo no es el de evitar el conflicto sinó aprender cómo hacerle frente.
Algunas propuestas, dinámicas de autoconocimiento dentro del grupo. Introducir, sobre todo al inicio de la relación del docente con el grupo, pequeñas dinámicas de conocimiento con el objetivo de saber que formamos parte de este grupo y como somos. Favorecer el diálogo dentro del grupo, consensuar entre todos las decisiones y evitar las votaciones ya que llevan implícitas el hecho de que haya ganadores y perdedores. Y sobre todo hacer al grupo responsable de su proceso de aprendizaje.

¿Es posible no negociar?

De la misma forma que Paul Watzlawick se preguntaba hace unos unos años si “¿Es posible no comunicar?”, El profesor Franc Ponti traslada la pregunta al campo de la negociación.

Y llega a conclusiones similares. A no ser que decidamos vivir aislados del resto de los humanos, durante nuestra vida tendremos que negociar continuamente. Ya sea en nuestro ámbito profesional y / o personal.

¿Qué es negociar?

Proceso estructurado donde dos o más partes con intereses comunes y contrapuestos ceden parte de sus pretensiones iniciales para lograr un acuerdo beneficioso para todos. Según esta definición, en el proceso negociador, ambas partes acercan sus posiciones, aunque cediendo en algún aspecto, para conseguir una meta beneficiosa para ambos. Entramos en el paradigma ganar-ganar.

Pienso que esta definición, a veces se aleja de alguna de las realidades que nos encontramos.Desgraciadamente no siempre es posible llegar a acuerdos y por lo tanto, tenemos que contemplar esta posibilidad dentro de nuestros procesos negociadores.

Una buena manera de enfocar una negociación es a partir de la NEGOCIACIÓN SITUACIONAL. Nos aporta el hecho de preparar nuestra negociación teniendo en cuenta a la otra parte y adaptarnos al estilo más adecuado en cada momento. Es interesante plantearse alguna de las siguientes preguntas:

  • Sirve siempre el estilo duro?
  • En toda negociación hay que emplear el paradigma ganar – ganar?
  • Es negativo perder en una negociación?
  • ¿Cómo puedo plantear negociaciones a largo plazo?
  • ¿Cómo puedo mantener la relación con un posible cliente?

Y también, y ya para concluir esta entrada sobre la negociación, pienso que es fundamental la preparación. Antes de ponernos a negociar es imprescindible tener una línea negociadora marcada, aunque después, durante el proceso, se tenga que adaptar o incluso cambiar al cien por cien.