Conflictos en el aula: Factores de indisciplina

Hace un tiempo colgué una entrada sobre la gestión de conflictos en el aula. Ahora, en esta nueva entrada analizaré algunas de las causas de estos conflictos  que pueden acabar convirtiendose en factores de indisciplina.

Por qué nuestro alumnado causa conflictos en el aula?

A partir de este planteamiento puedo buscar justificaciones al comportamiento del alumnado. Su mal comportamiento es debido a que su familia tiene problemas, porque ha perdido la motivación, porque la sociedad actual no favorece el aprendizaje con esfuerzo ….

Y si cambiamos el planteamiento de la pregunta: ¿Para qué tiene este comportamiento en el aula?

O sea, ¿qué nos están diciendo nuestros alumnos con su actitud?

Entre otras cosas, nos están haciendo ver que:

  • Se aburren en clase
  • Ven la incompetencia del docente
  • Tienen pereza y notan la nuestra
  • No les gusta que les imponguemos las cosas porque si
  • Se sienten mal si los despreciamos
  • Necesitan tener unos límites claros

Ante este listado podemos investigar diferentes caminos para hacerle frente:

  • Si el alumnado se aburre será por falta de interés. ¿De qué manera puedo hacer las clases más interesantes? ¿Cómo puedo conseguir que mi alumnado se implique en la clase? Se sienta protagonista de su aprendizaje?
  • La incompetencia del docente se suple con competencia. Una competencia que además de incluir la materia de la que es especialista, tiene que aportar herramientas y recursos para gestionar el grupo.
  • La pereza necesita la motivación. Nosotros somos el motor y si nosotros, los docentes, vamos a medio gas los alumnos también.
  • Una buena manera de disminuir la comunicación autoritaria e impositiva del docente es usar el diálogo. Dejar ver a nuestro alumnado que no somos portadores de la verdad absoluta y que necesitamos su opinión y colaboración para construir juntos el aprendizaje en el aula.
  • El desprecio se puede mostrar de muchas maneras, no hace falta que sea a partir de la agresividad y las faltas de respeto y descalificaciones. A veces ignoramos a alguien de manera inconsciente, o lo dejamos con la palabra en la boca o no podemos atender su demanda …. ¿Qué puedo hacer? Cuando me doy cuenta que esto me ha pasado puedo buscar a la persona y comentarle, hacerle ver que no ha sido intencionado sino que en aquel momento no podía atenderlo que ya buscaremos juntos un espacio para hacerlo.
  • Los límites. Dentro del aula el alumnado tiene que saber cuáles son las reglas de juego. A veces las damos por supuestas ya que llevan un tiempo en el centro, etc … Creo que es bueno recordarlas y consensuarlas.

Me gustaría que esta reflexión te invitara a buscar maneras de vivir mejor nuestra vida en el aula!

La asertividad

¿Qué es la asertividad?

La asertividad pretende describir una conducta de autoafirmación, sin agredir y respetando al otro. O sea, es la capacidad de expresar lo que sentimos y pensamos, de manera cómoda y sin atacar al otro.

Es hablar en primera persona, ya que sólo así podemos defender o afirmar lo que pasa, sin emplear el juicio, la culpabilidad …. sino expresando nuestro punto de vista, lo que pensamos, pero teniendo en cuenta al otro.

Para expresarse de una manera asertiva podemos utilizar la técnica: DESC (Guix, X. (2009) Pensar no es de franc.Barcelona: Ediciones Granica)

  • Describir
  • Expresar
  • Sugerir
  • Consecuencias

DESCRIBIR
Situar en el otro. O sea cuál es el hecho y cómo se ha llegado. Es una manera de pedir permiso para entrar progresivamente en el problema. También puede servir para darte cuenta que  la situación que tú has vivido como problema, el otro no lo ha visto de esta manera. Para empezar es necesario que haya acuerdo en la descripción.

EXPRESAR
Es donde manifestamos nuestros pensamientos y emociones. Expresamos cómo nos sentimos ahora y aquí ante la situación. Lo hacemos en presente. Utilizamos la primera persona. Al hacerlo de esta manera nadie nos puede negar lo que pensamos y sentimos.

SUGERIR
Al encarar una conversación de esta manera tenemos que aportar alternativas, hay que poder afirmar lo que deseamos, lo que sería bueno para nosotros, nuestras necesidades. Hay que transmitir al otro lo que esperamos de su conducta o de la pauta de relación deseable para el futuro. Atención: es muy diferente sugerir que exigir. Una actitud asertiva respeta en todo momento la misma persona y el otro. El otro es libre de aceptar nuestra sugerencia y nosotros tenemos la libertad de decidir cómo actuar si el otro nos demuestra que hace caso omiso de nuestras sugerencias.

CONSECUENCIAS
Cuando sugerimos una conducta, ésta puede tener efectos positivos o negativos.

Ejemplo de utilización de esta técnica:

Imaginemos una conversación entre un adulto (padre / madre) con su hijo adolescente sobre el tiempo que dedica a estudiar y cómo lo hace.

Hace tiempo me dijiste que las tardes del lunes y del miércoles las utilizarías para hacer los deberes y estudiar. DESCRIPCIÓN

Últimamente, cuando estás en la habitación estudiando, escucho una música muy fuerte y me hace sentir incómodo. El pasado miércoles cuando entré para comentarte algo te encontré tumbado en la cama sin hacer nada y eso me desilusionó. Me gustaría confiar en ti y saber que estás haciendo las tareas de la escuela, tal y como habíamos quedado. EXPRESAR

Si no te importa, podríamos volver a hablar del tema. Y ver de qué manera te puedes organizar el tiempo de estudio. Quizá lo que comentamos hace unos días ahora has visto que no te funciona … SUGERIR

Pienso que si hablamos podemos buscar una solución juntos que sea buena para tiCONSECUENCIA POSITIVA

Si lo seguimos arrastrando, cada vez nos sentiremos peor y, sinceramente, me sabría muy mal perder la confianza que te tengo por algo así. CONSECUENCIA NEGATIVA

Desde aquí os invito a practicar este tipo de comunicación, hablar desde uno mismo en lugar de juzgar, recriminar o atacar al otro.

SEAMOS ASERTIVOS!

¿Es posible no negociar?

De la misma forma que Paul Watzlawick se preguntaba hace unos unos años si “¿Es posible no comunicar?”, El profesor Franc Ponti traslada la pregunta al campo de la negociación.

Y llega a conclusiones similares. A no ser que decidamos vivir aislados del resto de los humanos, durante nuestra vida tendremos que negociar continuamente. Ya sea en nuestro ámbito profesional y / o personal.

¿Qué es negociar?

Proceso estructurado donde dos o más partes con intereses comunes y contrapuestos ceden parte de sus pretensiones iniciales para lograr un acuerdo beneficioso para todos. Según esta definición, en el proceso negociador, ambas partes acercan sus posiciones, aunque cediendo en algún aspecto, para conseguir una meta beneficiosa para ambos. Entramos en el paradigma ganar-ganar.

Pienso que esta definición, a veces se aleja de alguna de las realidades que nos encontramos.Desgraciadamente no siempre es posible llegar a acuerdos y por lo tanto, tenemos que contemplar esta posibilidad dentro de nuestros procesos negociadores.

Una buena manera de enfocar una negociación es a partir de la NEGOCIACIÓN SITUACIONAL. Nos aporta el hecho de preparar nuestra negociación teniendo en cuenta a la otra parte y adaptarnos al estilo más adecuado en cada momento. Es interesante plantearse alguna de las siguientes preguntas:

  • Sirve siempre el estilo duro?
  • En toda negociación hay que emplear el paradigma ganar – ganar?
  • Es negativo perder en una negociación?
  • ¿Cómo puedo plantear negociaciones a largo plazo?
  • ¿Cómo puedo mantener la relación con un posible cliente?

Y también, y ya para concluir esta entrada sobre la negociación, pienso que es fundamental la preparación. Antes de ponernos a negociar es imprescindible tener una línea negociadora marcada, aunque después, durante el proceso, se tenga que adaptar o incluso cambiar al cien por cien.